"Donde la piel se expone” es una exploración del cuerpo fuera de su lugar esperado. No como provocación gratuita, sino como un gesto de presencia: estar, sin filtros, en espacios donde lo íntimo y lo público se tensan.
Cada imagen propone un desplazamiento. La piel, despojada de contexto, se convierte en lenguaje, en frontera, en pregunta. ¿Qué ocurre cuando el cuerpo deja de esconderse y ocupa lo que no le corresponde?
Entre la libertad y el riesgo, estas fotografías no buscan respuestas, sino sostener ese instante incómodo y bello en el que lo visible se vuelve inevitable.
"LUZ DETENIDA EN LA PIEL"
Entre el cristal y el mundomi cuerpo se queda suspendido,como si la lluvia supieradónde empieza el deseoy dónde termina el miedo.
No soy sombra ni reflejo,soy ese instante tensoen el que la luzdecide tocarme.
"ENTRE EL VIDRIO Y LA CARNE"
Hay un mar contenido tras el cristal,y otro, más antiguo, en la piel.Me siento como quien ya ha vivido todo,dejando que la luz me atraviesesin pedir permiso.El cuerpo no se esconde:dialoga con lo que mira,se ofrece como fronteraentre lo íntimo y lo expuesto.Y en ese gesto —tan simple—soy agua quietay oleaje al mismo tiempo.
"RISA EN RUINAS"
Río,
y el mundo parece derrumbarse conmigo.
Entre ladrillos heridos y luz quebrada,
mi cuerpo desnudo no se esconde:
resiste.
Hay algo feroz en esa risa,
como si el dolor hubiera perdido
la última palabra.
"ENTRE LA LUZ Y EL SILENCIO"
Me dejo caer en la claridad que arde,
cierro los ojos para sentirme dentro.
El mundo resbala como agua en el cristal,
y yo, desnudo, me sostengo en este instante
"AZUL AL BORDE"
Me recojo en mí,como si el mundo fuera demasiado ancho.La luz me parte en dos:calor en la piel,frío en el fondo.Detrás, el azul respira profundo,y yo, en este filo,aprendo a quedarme.





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