lunes, 18 de mayo de 2026

DESNUDO EN HORIZONTE

"Un viaje visual y poético hacia el cuerpo, la tierra, el mar y el ser"


Esta serie explora el cuerpo como territorio libre y frontera emocional. Sin artificio, sin escudos, el hombre se sitúa entre el cielo, la tierra y el mar: expuesto, pero no vulnerable; desnudo, pero no desprotegido.

Cada imagen es un acto de presencia. Cada poema, una traducción del silencio entre imagen y emoción.



"Yo sin nombre"





Sin nombre, sin voz ni traje,

me dibujo en el paisaje.

No hay más yo que lo que soy,

ni mentira en lo que doy.






"Frente al mar"








Frente al mar, sin más abrigo

que la carne que he vivido.

Miro lejos, sin temores,

donde acaban los dolores.





"Estatua al viento"



Cuerpo erguido, piel al sol,

como estatua sin pudor.

Libre el gesto, firme el pie,

mirar alto, alma en pie.



"Al sol"



Me abro al sol sin resistencia,

como arena, como ausencia.

Nada pido, nada espero,

solo arder en lo que quiero.


El mar respira en mi piel,

y yo respiro con él.

No hay pasado ni medida,

solo el pulso de la vida.


___________________________________________



Epílogo


No he posado para gustar.

He posado para mirar sin miedo.

Lo que ves no es un cuerpo.

Es mi forma de decir:

"Estoy aquí. Soy esto. Soy yo."



sábado, 16 de mayo de 2026

RAYAS AMARILLAS I


Luz a través de una persiana con luces blancas sobre el cuerpo y luz amarilla en el fondo. 













Continuará...

miércoles, 13 de mayo de 2026

LA CORBATA NO BASTA






                  La corbata no basta
                  para contener lo que arde debajo

                  Cae, obediente aún,
                  como si no supiera
                  que ya no manda.

                  La espalda se ofrece a la luz
                  sin permiso,
                  dibujando un lenguaje
                  que no entiende de normas.

                  Hubo un gesto aprendido,
                  un nudo,
                  una forma correcta de existir.

                  Pero el cuerpo 
                  -el cuerpo siempre recuerda-
                  cómo escapar sin moverse,
                  cómo desobedecer en silencio.

                  Y entonces,
                  entre la tela que insiste
                  y la piel que se impone,

                  queda claro:
                  lo que eres
                  nunca cupo ahí.